Tener un manuscrito terminado, haberlo enviado y contar con una aceptación son situaciones distintas. Organiza tu expediente con la evidencia que corresponde a tu estado real.
1. Manuscrito publicable
Es un trabajo preparado con estructura y calidad para una posible publicación. Esta descripción no acredita que una revista lo haya recibido o evaluado. Conserva la versión final y las revisiones académicas que correspondan.
2. Artículo enviado
El manuscrito fue presentado a una revista. La confirmación del sistema editorial y el identificador de envío permiten documentar ese paso. El trabajo todavía puede ser rechazado, pasar a revisión o requerir ajustes iniciales.
3. Artículo aceptado
La revista ha comunicado una decisión de aceptación. Una solicitud de correcciones, incluso menores, no debe interpretarse por sí sola como aceptación definitiva. Conserva la comunicación editorial completa y revisa cómo debe acreditarse ante tu universidad.
4. Artículo publicado
La revista ha hecho disponible el artículo. Conserva el enlace editorial y los datos bibliográficos. Si aparece primero en línea, consulta a tu facultad qué evidencia acepta para el trámite.
Una etapa no sustituye a otra.
Si tu universidad exige aceptación, una constancia de envío no demuestra ese requisito. Si exige publicación, confirma cómo considera la publicación anticipada en línea. Y si admite un artículo publicable, no presupongas una obligación editorial adicional.
Antes de fijar un plazo
Deja margen para evaluación editorial, revisiones y trámites universitarios. Una planificación responsable separa las tareas que puedes avanzar de las decisiones que dependen de terceros.
Las condiciones específicas se encuentran en los reglamentos y orientaciones enlazados en nuestro directorio. Esa verificación debe preceder a cualquier decisión sobre la revista.
